jueves, 22 de octubre de 2015
El fruto prohibido (DMT) - 010 Tepa y War
Hace días que no escribo, pero entenderás el motivo cuando te hable sobre ello. Mis últimos dos viajes no tienen sentido sin explicar el tercero, así que antes te cuento lo que pasó con la visita de dos nuevos amigos.
Ayer concerté una pequeña reunión en casa, con dos amigos que estaban bastante interesados en aprender cosas del DMT. Aunque no se conocían entre ellos, me pareció buena idea quedar con los dos a la vez, porque uno (War) estaba absolutamente decidido a probarlo, mientras que el otro (Tepa) tenía muchas reticencias.
A War ya le había contado algunas de mis experiencias, y al principio de empezar a cocinar, incluso compartimos un 20 en volcano, que fue muy leve pero ya nos enseñó la potencia de esta herramienta. En realidad, todo este interés surgió a raiz de un par de enmongadas que nos pegamos juntos hace unos meses, viendo las finales de la NBA. En aquella época, él estaba experimentando bastante con las setas, y en uno de los viajes se comió cuatro gramos, logrando un viaje al interior bastante intenso que definitivamente le marcó. A partir de ahí, empezamos a interesarnos por todo el tema dela glándula pineal y sus posibles estimulantes.
Así que cuando Tepa encontró mi casa, War estaba ya dentro gracias a un volcano de 40. Últimamente tengo dudas acerca de la efectividad del Volcano, que parece necesitar más cantidad de DMT para alcanzar los efectos de la bonga, y siendo War un hombre de bastante tamaño, prefería asegurar que despegase. Estuve saludando a Tepa, y nos asomamos a preguntarle a War qué tal estaba todo. Nos contó su experiencia, bastante visual y parecida a la mía una de las noches anteriores, la del libro de cuentos. Yo no le veía contento del todo, y le puse otra dosis igual con el Volcano. Esta vez sí que tuvo un viaje mucho más potente, aunque no contó mucho sobre ello. Realmente, yo que le conozco, sé que anda buscando una experiencia profunda, introspectiva, pero para ello hace falta más práctica y tener la posibilidad de viajar en la intimidad de la soledad. Supongo que lo acabará logrando.
A todo esto, yo seguía hablando con Tepa en el salón, intentando introducirle a todo este mundo. Al principio es complicado de explicar, le dije, porque son tantas experiencias y de naturalezas tan diferentes, que no se puede resumir en pocas palabras lo que estamos viendo. Es más, mis propias teorías al respecto no paran de cambiar.
Tepa tiene una actitud absolutamente positiva. En cierto modo, parece que su aparición responde a una de esas sincronizaciones de las que siempre habla Rule. Hasta ahora, apenas nos conocíamos por la música y amigos comunes, pero cuando me contó su cambio en los últimos tiempos, comprendí que estuviera en mi casa. El abandono progresivo del alcohol, luego del tabaco y los porros, y ahora incluso ser vegetariano, demuestran que está siguiendo un camino, aunque él mismo reconoce que no sabe hacia dónde. Conoció la existencia de todo esto y al saber que yo andaba metido, me pidió hace un par de semanas venir a verme. En mi opinión, acertadamente.
Dejé que comprobase que War vivía la experiencia placenteramente, y estuvimos hablando un rato largo los tres. Cuando Tepa pareció mucho más confiado, le dije que se sentase en la silla de volar, y le puse un volcano de 40.
Fue expresivo desde el principio. War y yo nos fuimos unos minutos para dejarle entrar a su gusto. Y cuando volvimos, me hizo gracia ver su cara de sorpresa, de alucinado con lo que estaba viendo, boquiabierto y soltando espasmódicas carcajadas cortas. Se puso de pié, paseó por la terraza mirando los árboles y echándose una mano a la barbilla. War y yo no parábamos de reirnos, mientras él decía: - Pero ¡joder! ¡joder! ¡no me lo esperaba así!.-
Mientras estaba de pié, se me ocurrió que hiciera la prueba de mirar fijamente a los ojos, la que descubrí con Alba. Le dije que me mirase, pero apenas plantó los ojos en los míos una décima de segundo sin ver nada, y los retiró. Creo que no dio tiempo a que pasara, hay que ser más paciente simplemente. Pero al mirar al War, se puso a reir, y dijo:
- Es increíble. Te miro y al principio no parece que pase nada. Pero luego, tu cara empieza a adelgazar cada vez màs, se deteriora y de pronto vuelve a estar normal, para empezar el mismo proceso de nuevo. ¡Qué locura!.-
Otros dos fragmentos de lo que dijo Tepa tras su viaje.
- Lo que más me ha llamado la atención es ese árbol de allí. Con el tronco ese que parecen piernas. Es como una bruja, lo veía como una bruja.- Una visión propia de los monguis también. El caso es que yo mismo ya me he quedado mirándolo más de una vez. Pero no es sólo ese árbol. En general, las plantas parecen adquirir una animación diferente cuando las miras desde dentro.
- Ha tenido gracia, porque no me había fijado en la pared hasta que me lo has dicho. Cuando he fijado la mirada, he visto que se formaban los dibujos esos estilo azteca que me dijiste, es increíble.- Quizás fue fallo mío hablarle de ello, posiblemente le he sugestionado para ver eso en concreto. O puede que simplemente esa realidad esté ahí, y por eso la vemos todos.
Estuvimos hablando un largo rato hasta que se fueron, ya de noche. Una prueba que no falla es ver cómo se despiden cuando se van de mi casa, agradeciendo la experiencia varias veces, y con abrazos afectivos. Me gusta pensar que estoy haciendo algo positivo, que cuando salen por la puerta, lo hagan con una nueva ilusión, y lo más importante, hambre de conocer y de mejorar. Forzosamente, algo que hace efecto tiene que ser positivo.
Hoy he hablado con Tepa, y me ha dicho que ha dormido como un rey, y que se está empapando de documentales. Parece que el objetivo está cumplido, y otro amigo ha encontrado la herramienta que andaba buscando desde hace tiempo. Habrá que dejar que tanto él como War, entrenen y vayan poco a poco entendiendo lo que es todo esto.
Y lo que somos. Mañana os cuento una locura.
PINCHA AQUÍ PARA ACCEDER A OTROS CAPÍTULOS
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario