viernes, 5 de febrero de 2016
El fruto prohibido (DMT) - 017 Pensamiento y consciencia. Chakras.
Hola viajero,
Llevo mucho tiempo sin contarte nada, y no es que haya dejado de experimentar durante el último tiempo, pero sentía que no tenía nada nuevo que aportaros.
Desde Navidades, mis viajes con el dmt habían decaído alarmantemente. Suelo hacer viajes cada dos o tres días, no te creas, pero durante semanas no lograba alcanzar los estados que en otras ocasiones te he contado. Eso me generaba bastante frustración, y al final, durante el mes de Enero, apenas lo volví a intentar, pensando que algo se había cerrado en mi interior. No tenía ni idea de lo que me pasaba.
Lo primero fue achacarlo a que no me gusta fumar de la pipa y sólo me gusta el vapor. Pero eso no tiene sentido, porque otras veces lo había logrado con el Volcano.
Pensé que se me había puesto malo el dmt, y tenia que cocinar nuevo, pero me afirmaron que aguanta varios meses sin estropearse, y de momento no he vuelto a hacer más.
Incluso llegué a pensar que era culpa del perro de la vecina, que se pasa las tardes ladrando e imposibilitando cualquier meditación. Es una pesadilla, y he pasado más horas haciendo control de la ira que meditación propiamente dicho.
También pensé que era culpa de los kilos de más que había cogido en Navidades. Lo cierto es que últimamente me alimentaba peor que de costumbre, y mi cuerpo se estaba empezando a resentir de verdad, poniéndome malo a menudo, y ahogándome con poco.
Así que durante el mes de Enero, aprovechando el momento en el que uno se hace propósitos, empecé a tomar decisiones que llevaba tiempo meditando. Dejé de beber alcohol, y ahora raramente lo hago. Y hace un par de semanas, dejé de comer carne. Es un tema del que escribiré más adelante. Lo cierto es que mi cuerpo venía pidiendo cambios desde hace tiempo, y yo he decidido escuchar. Y no había notado ningún cambio hasta hace un par de días, en que mi cuerpo empezó a responder, y yo a sentirme mejor.
PENSAMIENTO Y CONSCIENCIA
Aunque la última semana me sentía mucho mejor, los viajes no parecían mejorar. Las visuales no suelen fallar, tuve una muy chula en la que vi la Luna bastante cerca, muy curiosa. Pero nada comparado con las cosas que sentía hace unos meses.
El último viaje que realmente recordaba bien de mi último mes, fue uno en el que sí tuve la sensación de ver dos seres de luz que jugaban conmigo en el momento de salir. Eran niños, o daban la sensación de serlo, juguetones, graciosos. Bromeaban invitándome a quedarme allí sabiendo que yo iba a salir del trance en cualquier momento, que era imposible mantenerme allí. Me decían -quédate- entre risas, y me agarraban el brazo.
Cuando estaba volviendo en mí, escuché que uno de los seres le decía al otro - Déjalo, si está pensando, es que ya ha vuelto. -
Esa frase me hizo pensar muchísimo, y mientras intentaba quedarme allí, me decía a mí mismo... - ¡Vuelve! ¡No pienses! ¡Tsss! ¡Pensar es caca! ¡Pensar es caca!-
Eso había pasado hace un par de semanas, y me marcó bastante. Entendí que dentro de mí habitaba una dualidad de la que nunca me había dado cuenta: una cosa soy yo, mi consciencia, y otra es mi pensamiento, mi conversación interna, que es un rasgo humano. Comprendí que en eso consisten las mil técnicas de meditación que existen, en eso consiste lo de dejar la mente en blanco. Dejas de pensar, y cuando tu pensamiento ha desaparecido, tienes abierta la puerta a la consciencia pura.
CHAKRAS
Pero ayer seguía atascado. Ni siquiera la visita de Rule había solucionado la situación. Tenía nueva mimosa para cocinar, y pensaba que así lo iba a arreglar, así que anoche estaba contento.
Hace un par de noches estuve hablando con Mariana, mi diseñadora gráfica de toda la vida, que vive en Madrid y entiende bien de todo esto que te estoy hablando. También le conté mi problema, y ella me explicó que era posible que aunque tuviese muy activado el chakra de la cabeza (el séptimo), podría ser que tuviese una obstrucción en alguno de los anteriores, y que eso estuviese dificultando el flujo de energía.
No os voy a engañar: el tema de los chakras es para mí algo interesante de lo que no entiendo mucho, pero es el típico tema del que dices - conmigo no va a funcionar.- Quedamos en vernos dentro de unas semanas en Málaga y hacer alguna sesión de reiki para desatascar las tuberías energéticas. Me alegré de hablar con ella y ver que andamos en la misma vibración.
Sin que pensase que tuviese nada que ver, por la tarde empecé a hacer algo que también tenía en mis propósitos: irme a correr. Decidido a quitarme estos kilos navideños, me he comprado unas zapatillas y ayer empecé a correr.
Cuando llevaba un par de kilómetros, empecé a sentir un peso brutal al final de la espalda. Me dolía, y ya lo había sentido otras veces, pero no me molestaba porque sabía que era fruto de estar haciendo ejercicio de nuevo. Era muy palpable.
Por la noche, después de ducharme y ver una serie, estaba echado en el sofá cuando me sentí perfecto para intentar un viaje. Preparé la habitación como en las grandes ocasiones, iluminación adecuada, música bajita... Y como por arte de magia, todo pareció alinearse.
Por algún motivo, justo antes de empezar, hice una oración en voz alta: - Quiero viajar a mi interior. Quiero saber quién soy.-
Y no sé si ése es el secreto. No sé si el secreto es la alimentación. No sé si lo es haber ido a correr. Pero de pronto, desaparecí, me volví a fundir con el Todo durante unos minutos. Fue un viaje visual, de autoconocimiento, profético, en el que se me mostraban muchas realidades y el enorme poder de la mente si sabemos orientarla. Anoche supe, mejor que nunca en mi vida, a qué había venido, qué soy, quién soy, qué tengo que hacer. Fue un recorrido a enorme velocidad por mi vida en el que veía que cada cosa que me había pasado, era por una razón. Que mi destino era estar ahí en ese momento, descubriendo por fin la auténtica realidad de mi ser.
No puedo entrar en detalles, porque poner palabras a las cosas que podemos ver es limitarlas. Y porque ahora tengo que empezar a desarrollar esta nueva idea. Sólo sé que todos los que hemos estado allí, tenemos la necesidad de darlo a conocer al mundo, y que en cada cultura se intenta de una manera diferente. Cuando estás allí, todo parece enormemente fácil, que podrías demostrarlo al mundo con un chasquido de dedos. Pero conforme te sales, te das cuenta de que pocos te creerán.
Espero seguir contando contigo en el futuro. Seguimos viajando.
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