miércoles, 25 de noviembre de 2015

El fruto prohibido (DMT) - 016 ¡Mandalas! ¡Mandalas! ¡Mandalas!


 Hola viajero,

 En las dos últimas semanas apenas he hecho experiencias con DMT. El motivo es que las últimas dos veces no logré acceder al nivel de conciencia del que os he hablado, ése en el que me fundía con un "todo". Esto me causa frustración, aunque sé que el problema es que no logro mantener la mente en blanco, han sido dos semanas agitadas en mi vida y supongo que eso debe afectar. Por el motivo que fuese, no lograba concentrarme, y aunque alguno pueda pensar que sólo es un alucinógeno, para darle un correcto uso es necesario tener el cuerpo y la mente bajo unas determinadas condiciones, sobretodo de sosiego, de calma. Así que, como te cuento, me quedaba a medio arrancar, tenía leves visiones al mirar las estrellas, y unos viajes conceptuales en los que intentaba acceder a ese todo, pero no lograba debido a algún tipo de barrera. Y lo peor es que al salir de los viajes, apenas me acordaba de nada. Eso me ha tenido desmotivado últimamente, y he pasado más tiempo jugando con mis setas.



 El domingo aproveché el día libre para pasarlo cocinando, ya que apenas me quedaba hipnosapo para un par de viajes más, y cambiando un par de pasos, obtuve el mejor resultado desde que empecé a hacerlo (cuando más blanco, menos impurezas provenientes de la planta). Por primera vez en semanas, me apetecía de verdad hacer un viajecito.

  ¿Qué demonios es un mandala?


  Para mí, los mandalas siempre fueron esos dibujos simétricos de colorines y elefantes que he asociado toda mi vida al hinduísmo, y poco más. No les prestaba la menor atención, ni por supuesto veía relación alguna entre éstos y una supuesta geometría divina. Simplemente me parecían bonitos dibujos para ambientar una estancia.
  Hace frío y ya no se puede estar en la terraza por las noches, así que tengo que acostumbrarme a hacer mis viajes en la habitación. No me gustaba la idea de hacerlo así, así que cambié los muebles de posición, instalé unos altavoces para poner la música ambiental adecuada, y he hecho un par de compras en una tienda hindú para darle al cuarto un aspecto más acogedor. De cabecero de cama he puesto un enorme mandala, sin tener ni idea de lo que éste me iba a proporcionar más adelante. Sólo era un adorno más.
 El viernes vino mi novia a casa, y alucinó con el resultado, se enamoró de mi habitación. Ahora da gusto estar ahí dentro, leyendo, relajándome, meditando. Necesitaba un sitio así.

 El domingo, mientras cocinaba, vino a verme el Pisha, a hacer su segundo viaje. Y él fue quien estrenó mi nuevo nido de viajar. Estuvo en la habitación casi hora y media. Él sabe entender bien el DMT, lo utiliza para arrancar en auténticos viajes al interior en los que se queda meditando y divagando durante largos períodos. Y luego viene relajado y me cuenta sus experiencias conceptuales. Hay cosas comunes conmigo, como escuchar una especie de motor o zumbido, o algunas visuales geométricas y líneas que lo abarcan todo. Me gusta pensar que lo entiende igual que yo.

 El Lunes hice mi primer viaje en la habitación, tumbado en la cama mirando al techo y con las palmas hacia arriba. Antes había estado haciendo spinning y algo de pesas, y eso me había dejado el cuerpo KO, quizás demasiado. Este viaje fue un ascenso, por decirlo así, fue agradable y en ocasiones palpé ese otro nivel de conciencia, sin llegar a entrar como otras veces. Más bien se caracterizó porque se empezaron a generar sueños, así tal cuál, breves sueños lúcidos en los que yo quería llegar a algún sitio y la gente me alentaba. No fui capaz ni de levantarme de la cama después, y me quedé dormido hasta el día siguiente. Fumar DMT muerto de sueño es absurdo, la mente debe estar lo más fresca posible, lección aprendida.

 Ayer Martes debía cambiar la estrategia, así que al volver del trabajo por la tarde, simplemente me senté en la cama a estirar las piernas y leer un rato mientras escuchaba música ambiental. Preparé una carga en el Volcano, y esperé al momento idóneo. Estuve pensando cómo iba a hacerlo, y decidí que sería en posición de meditación, sentado en la cama, y de cara a la pared, de cara al enorme mandala hindú que me llegó hace unos días. Es bastante bonito, formado por círculos concéntricos de diferentes dibujos y animales, y que convergen en un círculo rojo, de unos cinco centímetros de diámetro. Me dije -venga, vamos a ver si esto sirve para algo.

 Conforme el vapor entraba en mis pulmones, sentí automáticamente el despegue en el cuerpo, la liberación, libertad. Supe que todo iba bien. Seguía mirando el circulito rojo mientras vapeaba, y un par de veces estuve tentado de cerrar los ojos, pero los mantuve abiertos. Y de pronto, sin comerlo ni beberlo, estaba dentro como hacía semanas que no lo lograba. El mandala de mi habitación había explotado en colores y formas geométricas, cambiaba sin parar cada segundo, los dibujos serpenteaban en su interior, estaba absolutamente dentro de la psicodelia, había accedido a un lugar lleno de color que sólo estaba dentro de mi mente. Me puse a reírme, a gritar - ¿¿¡¡pero esto qué es!!??aaahhhjajaja jujuju!! uuuuuh!!!- Estaba como loco en pleno éxtasis, era una fusión perfecta entre mis accesos anteriores a otros niveles de conciencia y los efectos visuales. Era como poner imagen a todos mis viajes conceptuales anteriores. Y ¡vaya ruído! sonidos de motores, voces, chasquidos, mis cabeza era una feria. Hubiera sido gracioso que alguien entrara en la habitación en ese momento y me viese chillándole a un trapo y haciéndole preguntas.
 ¡El jodido mandala funcionaba y era mágico! Estaba tan feliz de haber encontrado un nuevo modo de acceder... tan fácil, solo tenía que concentrar la visión en ese punto rojo y no pensar en nada, dejarme llevar. Me dejé caer en la cama y estuve casi una hora disfrutando de la salida, relajado al tiempo que excitado por el descubrimiento.

 Pasé el resto de la noche tranquilo, tumbado viendo una peli y con la sensación de haberme quitado de encima un enorme peso. Pensaba que todo había sido una ilusión, que no volvería a sentirme tan arriba, tan parte de ese algo, sin volver a sentir el famoso registro akashico.

 El cuerpo no me pidió viajar más, así que esta semana volveré a entrar y disfrutar del show. Te recomiendo que un día lo intentes de esta manera, te va a sorprender sin duda.

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Mandala idéntico al de mi habitación (foto de la tienda)

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