viernes, 26 de febrero de 2016

El fruto prohibido (DMT) - 018 Dios vs Ego



 Hola viajero,

 Debes estar preguntándote por qué llevo un tiempo callado, sin publicar, sin hacer música. Si eres mi amigo, sabes que apenas se me ve por la calle últimamente, y que parezco haber desaparecido de las redes sociales. Pero no me pasa nada, simplemente es una época, un momento de evolución personal, en el que me estoy desarraigando de muchos aspectos de mi vida que me mantenían apegado a ideas como la popularidad, el éxito, o la necesidad de aceptación.

 Si has leído las entradas anteriores, sabes que durante los últimos meses estuve enamorado de mis primeros viajes con el dmt, con las visiones que tenía y la sensación de estar abriendo algo nuevo dentro de mí. Y vaya que si se ha abierto finalmente.



 Durante estos últimos tiempos, mis viajes se han estabilizado, y puedo decir que por fin parece que los controlo a la perfección, o al menos, controlo a la perfección mi entrada al otro mundo. He prescindido definitivamente de la pipa, y sólo hago los viajes con vapor, a una cantidad fija (40-50 mg), con una periodicidad de cada dos o tres días.

 La música se ha convertido en un acompañante fundamental, ya que me ayuda a mantener la concentración para no pensar, para mantenerme dentro con la mente en blanco, simplemente recibiendo información. Hago los viajes tumbado en la cama, estirado y totalmente cómodo, y después de haberme preparado mentalmente haciendo meditación durante 15 ó 20 minutos. Cuando cumplo con todo el ritual, no hay fallo, los últimos viajes al interior están siendo mas profundos y enriquecedores que nunca.

 Hace dos semanas empecé a tener un viaje/sueño repetitivo, y que ha seguido produciéndose hasta ayer mismo. Hasta hace poco, mis mejores viajes habían sido aquellos en los que había logrado desaparecer, fundirme con el Todo, y sentirme como algo parecido a un Dios, a un Creador, que viviría dentro de mí y que daría sentido a mi vida.

 Pues bien, últimamente esa sensación se ha hecho mucho más fuerte, y ni siquiera me permite ya tener viajes diferentes. En el momento en que estoy tumbado, dejo la mente en blanco, y entra la primera calada de vapor de dmt, me traslado a un lugar blanco, puro, de tranquilidad, paz, y donde todo es posible. Cuando estoy allí, siento que soy capaz absolutamente de todo, creo que con absoluta facilidad podría cambiar el mundo con un chasquido de dedos, que podría decir una sola palabra y el universo entero me creería. En esos momentos, desaparece totalmente mi yo humano, mi mente, mi pensamiento, y sólo soy luz, consciencia (entiende que todo lo que sea poner palabras a estos conceptos es limitarlos, pero no tengo más remedio).

 En uno de esos viajes, una línea de luz salía del centro del mandala de mi habitación y entraba directamente en mi cabeza a través de la frente. En ese viaje, por primera vez, sentí que no estaba aquí sólo para ser feliz y experimentar ese Gozo, Dios o Divinidad, sino que era mi deber hacérselo ver al mundo. Estando dentro del viaje, todo parecía muy sencillo, sólo tenía que escribir el libro que Dios me dictase, y ese libro cambiaría el mundo. Qué sencillo, qué gozo, qué felicidad. Incluso se me saltaron las lágrimas, y llamé a mi novia para decirle: - tranquila, todo va a salir bien, acabo de descubrir qué es lo que somos.-

 Esa visión se ha repetido con el paso de los días, y cada vez de una manera más palpable. Cuando estoy dentro, se me pone en la mano la llave para cambiarlo todo, y soy tan feliz que me confío, me tiro dentro 25 ó 30 minutos disfrutando la experiencia que significa ser Dios, sentirme el hombre más importante del mundo.

 Desgraciadamente, cuando estoy totalmente fuera, me doy cuenta de que no es tan sencillo, que la llave para cambiar el mundo permanece en el otro lado, y que probablemente nadie va a creer una sóla palabra de lo que digo, porque yo tampoco lo haría si me lo dijese otro.

 Últimamente tengo la idea en la cabeza de que la vida es un puzzle, y que venimos aquí con el único objetivo de resolverlo. Y cuando estoy dentro, siento que he resuelto ese puzzle, que he descubierto por fin el secreto de la vida. Y siento que es mi deber hacérselo entender al mundo, y me frustro al pensar que no tengo los medios para lograrlo.

 Sin embargo, pensar que soy especial, algo así como un Elegido, es una trampa del ego. Sólo tenemos que saber buscar para encontrar a cientos de personas como yo. Es posible que incluso tú mismo lo hayas experimentado igual que yo, fumando dmt, o que lo hayas hecho gracias al yoga o la meditación.
 Al salir de estos viajes, la dicotomía que forma parte de mí se hace más palpable. Vuelvo a ser el yo humano, pero mantengo callado el pensamiento, la mente en blanco. Entonces, es como si el yo del otro lado pudiera mirar a través de mis ojos, y voluntariamente puedo alternar mi formar de mirar a mi antojo, teniendo visiones o no teniéndolas si quiero o no tenerlas, así durante varios minutos. Hay dos entes dentro de mí, el Humano y el Consciente, y estoy aprendiendo a fundirlos en uno. Creo que eso es lo natural, y que separarnos de nuestro Ser a través del pensamiento es el peor de nuestros errores.

 Pero desde luego, hay algo que parece claro: el sentido de la vida, qué es Dios, o qué eres tú mismo, es algo que no se puede expresar con palabras, y algo que nadie te puede contar, sino que es algo que forzosamente debe experimentar cada uno consigo mismo. Quiero decir que ni Dios puede cambiar el mundo si los hombres no tienen voluntad para darse cuenta de lo que son. Un dios no sirve de nada si no sabe que es un dios. Como dios no sirves de nada si como hombre te pasas la vida echando la culpa de tu mala suerte a los designios de alguien que no existe, un dios ajeno a ti.

 Nuestra idea de Dios está influenciada por las religiones, tergiversada y absolutamente equivocada.
El simple hecho de nombrar a Dios hace que estemos limitando un concepto mucho mayor: Infinito, Consciencia, Cosmos, Todo. Cuando tengo conversaciones con mi Consciencia, las estoy teniendo con Dios, ya que Dios es consciencia, y consciencia es lo que somos nosotros realmente. No puedo explicarte cómo funciona, sólo que intuyo que nuestro mundo material, nuestras tres dimensiones, son un efecto de la Consciencia, un fruto de ella, y no al revés. Quiero decir que no somos conscientes porque hayamos evolucionado del mono y seamos suficientemente inteligentes como para darnos cuenta de las cosas, sino más bien al contrario, que todo lo material y vivo existe porque hay una consciencia que así lo quiere.

 ¿Y sabes cuál es el mayor gozo que siento últimamente? Es difícil de explicar, pero el mejor momento de tu vida es cuando logras salir de tu cuerpo y ver tu vida material como un teatro que te has estado creyendo como si fuera tu realidad. Entonces, te das cuenta de que los problemas no existen, que la muerte sólo es un concepto humano, y que eres absultamente feliz de no ser sólo un hombre sino algo mucho más grande, incomprensible, que trasciende de conceptos como el tiempo, el espacio, la vida o la muerte.

 Pero como te digo, es una pena que sólo te lo pueda decir con palabras. Es tu obligación intentarlo. Aunque tus prejuicios te digan que no debes, tienes que entender que es tu ego quien no quiere darse cuenta de que él no es lo más importante, sino el Todo que te da vida. No tengas miedo de desaparecer ni de acabar con tu ego. Muy en el fondo de tu Ser, sabes que en eso consiste la vida, en traer tu otro yo a ésta, e intentar que este mundo se parezca lo máximo posible a aquel de donde realmente venimos.




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